miércoles, 12 de diciembre de 2012

Madrith. Relato de Sechu Sende

Sechu Sende
Con motivo das aulas dedicadas ao apartado de sociolingüística traballamos nas aulas con diferentes textos e autores. Ofrecemos, a seguir, un relato do escritor Sechu Sende publicado na obra Made in Galicia, libro distinguido en 2007 co premio Anxel Casal á mellor obra do ano en lingua galega.

O libro, que foi traducido a outras linguas minorizadas como o euskera ou o kurdo, presenta neste relato a única achega en lingua castellana, colocando a lingua de poder social no caso galego como unha realidade minorizada no espazo que lle é propio elaborando, deste xeito,  un paralelismo ficticio e non manifesto entre a situación da lingua galega na Galiza e a do castelán en Madrid.

Eis o referido texto:

MADRITH

Tengo dos hijos, uno de dos y otro de cuatro años. Y ni en la guardería ni en el colegio les hablan castellano.

Aquí en Madrid, los jóvenes hablan cada vez menos español. Leí en un periódico el otro día que sólo un 5% de los madrileños entre 16 y 21 años hablan español habitualmente. Lo cierto es que nuestro idioma no está pasando buenos momentos, todo lo contrario.

En la prensa, en la radio o en la televisión el español tiene una presencia bastante ridícula. Por no decir que no hay revistas deportivas o del corazón en castellano, por ejemplo. Y si vas a alguna librería, los libros escritos en nuestra lengua están siempre al fondo, en una esquina, si log hay.

Hay mucha gente que piensa que el castellano es una lengua atrasada, poco fina, y a muchas personas les dá vergüenza hablarlo, les da corte. Hay gente de aquí, de Madrid de toda la vida, que dicen que el español no se les da nada bien, que es muy difícil o que se ven raros hablándolo.

En Madrid, si vas a una tienda de música, por ejemplo, es difícil encontrar música de grupos que canten en castellano.

Y si vas al cine, uff, con suerte se estrenan una o dos pelis al año rodadas en español.

La mayoría de la gente además tiene problemas para expresarse en castellano aunque es una asignatura que se cursa en la enseñanza obligatoria. En los institutos la historia y las ciencias ambientales, creo, se deben impartir en español, pero hay muchos profesores que se niegan a hacerlo, por no hablar de los centros privados y concertados…

Y lo peor eg que hay siudades como Toledo o Segovia en las que también es difícil escuchar español en la calle, en las tiendas o en las discotecas.

También hay mucha gente que se manifiesta de vez en cuando en defensa del español, y colectivos en defensa de la normalización del idioma que reclaman que nuestra lengua deje de estar marginá socialmente. Qué pasa, que la prensa y el gobierno les dice radicales y cosas así.

Por otro lado, aunque hay gente que decide ponerse a hablar español, -sobre todo chicos y chicas jóvenes que descubren que es su lengua, la lengua de aquí, de Madrid-, es mayor el número de personas que aprendieron a hablar en castellano y después lo abandonan como un zapato viejo en el Manzanares.

Hay gente que habla español con la familia y cuando salen de casa, a trabajar o de compras o al médico o al banco, ya no lo hablan. Como si el español no sirviese para eso. Como si estuviesen acomplejados de su propia lengua y la tuvieran que esconder.

También hay muchos padres y madres que alomejó hablan en español entre ellos pero a los hijos ya no.

Deben pensar que en español no les va a ir bien en la vida, porque para ellos el español no tiene prestigio.

En Madrid, si hablas español es porque vienes de la aldea o eres del Bloque Nacionalista Español, piensa alguna gente.

Y así, los que llegan de provincias lo primero que hacen es dejar de hablar español.

Mucha gente piensa que son las lenguas las que dan o quitan prestigio a las personas, cuando realmente es la gente la que prestigia o desprestigia un idioma, que lo he leido en un libro.

En fin.

Incluso hay quien disimula su acento madrileño porque piensan que suena mal.

Muy poca gente parece darse cuenta de que hace no muchos años en Madrid o Valladolid todo el mundo hablaba español con absoluta normalidad. Y sin embargo los jóvenes, cuyos abuelos hablan en su mayoría en español, consideran que el castellano no es moderno, que sólo es algo tradicional como el cocido o el chotis.

La gente tampoco se dá cuenta de que si hablas en español puedes comunicarte con gente de Argentina, o México o Guinea. Nada, ni siquiera parecen valorar que grandes escritores como Cervantes o Julio Cortázar escribieron sus libros en castellano.

Por otro lado tenemos incluso que aguantar a toda esa gente que les han cambiado el nombre a las ciudades, como el propio alcalde de Madrid, que desde hace unos años escribe Madrith en todos los documentos oficiales, carteles o señales, o incluso en unos setos gigantes de flores a la entrada de la ciudad por la M30.

Si vas por los barrios y te fijas puedes ver que apenas hay cosas escritas en castellano. Desde los cartelitos de las tiendas hasta los grandes anuncios publicitarios, es muy difícil sentir la presencia de la lengua española en los espacios públicos.

Por cierto, disculparme si tengo algunas faltas de ortografía, pero es que el castellano normativo no se me da muy bien. Y a veces escribo como siempre hemos hablao en casa.

Supongo que es una situación difícil de comprender pa alguien de fuera, pero estamos perdiendo nuestra lengua, y a no ser que esto empiece a cambiar… En fin, que es una situación un poco surrealista.

Y muy injusta.

Yo creo que la única manera de solucionar este problema sería que la gente tomase conciencia de lo que está pasando y empezase a valorar nuestra lengua propia. De hecho, antes de que esto empezase a suceder Madrid era una ciudad próspera y orgullosa de ser una gran ciudad.

A mi me gustaría decirle a toda la gente que pasa del castellano que a ver si empiezan a valorar su cultura, que es lo que nos une. Y que valoren su lengua como una forma normal de vivir, de relacionarse, sin complejos, de progresar en el trabajo, de expresar sus sentimientos… En fin, como en cualquier lugar del mundo.

Yo tengo dos hijos, de dos y cuatro años, ya lo he dicho, y me gustaría que creciesen en Madrid hablando español, como su padre, su madre, o como sus abuelos u bisabuelos y tatarabuelos, etcétera. Pero esto me preocupa porque en el colegio son los únicos que hablan castellano.

Espero que aprendan a valorar su propia cultura, su identidad, pues ya se sabe que alguien que no tiene raíces no puede volar.

Me gustaría que, por un momento, toda esa gente que mira al castellano un poco de lado se pusiese en nuestro lugar y comprendiesen la importancia que tiene para nosotrog que respeten nuesgtrog derechog y nuegtra identidad.

Sende, Sechu – (2007) Made in Galiza. Galaxia, Vigo.

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